La voz de Bob Dylan

Desde el principio Dylan sabía que no cantaba como un Frank Sinatra o un Bing Crosby. Afortunadamente, en lugar de audicionar en concursos, lo hizo ante el legendario buscador de talentos John Hammond, quien había descubierto ya a Billie Holiday, cuya voz también era una “extraña fruta” en el mundo del jazz. 

Apenas un par de años después de su debut discográfico, el documental Don´t look back (1967) mostraba los problemas que tenían los periodistas para etiquetar a Dylan: ¿Cantante folk?, ¿cantante de protesta?, ¿anarquista? Una de las dificultades para categorizarlo tenía que ver con su peculiar “estética” vocal. En una escena le dice burlonamente a uno de ellos: “Yo canto tan bien como Enrico Caruso, tiene que fijarse mucho, pero al igual que él alcanzo todas las notas y puedo aguantar la respiración”. 

Dylan cantante es tan importante como compositor y letrista.
En la revista RollingStone, Bono le dedica un breve ensayo en estos términos: “Hizo lo que muy pocos cantantes han podido hacer: cambiar la manera de cantar canciones populares” y enumera una serie de adjetivos para describirla: “seductora”, “implorante”, “confesional”, “furiosa”, “conversacional”, “indignada”. El irlandés concluye diciendo que con el tiempo Dylan logró que su misma voz fuera tan elocuente como su poesía. 

Su gracia no era tanto que su voz fuera tan radical, ahí estaba ya Louis Armstrong con su canto crujiente de fama mundial. Y también le antecedían cantantes de blues, country, folk y rock and roll, que no eran precisamente unos crooners, que buscaban transmitir alma antes que lograr la pureza interpretativa. Lo que él cimentó fue la idea del cantautor poeta: aquel que muestra las imperfecciones de su voz como una desnudez cruda y brutal. En ese sentido, ayudó a que cantantes imperfectos como Lou Reed, Tom Waits y Elvis Costello fueran más creíbles que Plácido Domingo, José Carreras y Luciano Pavarotti. 

Aparte de no ser agradable para los estándares pop, hay otro aspecto problemático en su voz: es fácil de caricaturizar. Tiene un estilo que se antoja para la parodia, un poco a la manera en que el Elvis Presley de Las Vegas es fácilmente clonado. En ese sentido, tiene más mérito ver a Jimmy Fallon imitando a Neil Young, que a Dylan. Pero igual que sucede con el Rey del Rock, quienes no lo conozcan más que superficialmente, se quedarán con la falsa impresión de que aborda sus canciones de la misma manera, cuando una de sus principales cualidades es la versatilidad. 

Phil Spector decía que Elvis era más que cantante, un verdadero intérprete, a la manera de un actor. Algo así ocurre con Dylan, pero mientras Presley se mete en su papel de canción a canción, Dylan puede incluso hacerlo de estrofa a estrofa, e incluso de verso a verso. Puede no gustarle a mucha gente, pero no se le puede negar su oscilante expresividad. 

Quejándose del esfuerzo que le suponía cantar, Kurt Cobain llegó a comentar que le hubiera gustado seguir el camino de Dylan para no forzar tanto su garganta. Pero la elemental dinámica de las canciones de Nirvana no tiene comparación con la permanente ondulación de la voz de Dylan. No es tan monótono como Leonard Cohen o Lou Reed, y en el otro extremo no es tan exagerado como Tom Waits. Bono lo compara con Marlon Brando, el mejor actor de su generación. 

Dylan puede contar cuentos, con diálogos incluidos, como lo hace en “Tweeter and the monkey man” o “Tweedle Dee and Tweedle Dum”, puede sonar parrandero en “Rainy day women”, predicador en “The times they are a-changin’”, animado en “Watching the river flow”, hosco en “What was it you wanted”, suplicante en “Congratulations”. 

Pero no toda su riqueza es emoción y textura, también está el ritmo: puede cantar deprisa en “Subterranean homesick blues” o crear un lento vals macabro en “Man with the long black coat”, puede girar como carrusel ondulante en “Thunder on the mountain” o tomarse su tiempo como en “What good am I”. Elton John lo pone así: “No es Tony Bennett, pero nadie frasea como él”. 

Es interesante detectar la influencia de Dylan en la voz de otros cantantes famosos. No todos los casos son obvios: Pete Townshend ha confesado que la interpretación de Roger Daltrey en “My generation”, la canción más emblemática de The Who, no hubiera sido posible sin tenerlo a él como inspiración, pero no es tan fácil dar con la semejanza. Sin embargo, sí es posible encontrar el rastro de su veneno disimulado entre los momentos más campiranos de Beck, entre las canciones más narrativas de Elvis Costello, entre las elevaciones más ásperas de Joaquín Sabina, todos ellos confesos admiradores del de Minnesota. 

La imitación es más clara en “There she goes again” por Lou Reed, “Don´t come around here no more” por Tom Petty, “Catch the wind” por Donovan o “Jimmy Jazz” por Joe Strummer; ni se diga en “Sultans of swing” por Mark Knopfler o en “Sleeping in the devil´s bed” por Daniel Lanois. Aún John Lennon, quien llegó a burlarse de su forma de cantar, no pudo evitar sonar como él en “You got to hide your love away” o en “Working class hero”. Más evidente aún: David Bowie en “Song for Bob Dylan” le manda un mensaje utilizando su voz como espejo. 

Su voz hoy
La voz de Bob Dylan nunca ha sido precisamente bonita, no sería el adjetivo que mejor la define, y no es que Bob cante mal, pero es dueño de una voz de por sí nasal y ajada en los últimos años, casi como si fuera el “hombre del saco” de la canción tradicional y de raíces americana. 
Es normal que cambie la voz con los años, que se pierda, y Vulture ha hecho un curioso estudio fisiológico de la voz de Dylan.

A pesar de que ciertamente la música de Dylan nunca se ha apoyado en la pureza de su canto, en los últimos años la arena en la voz de Bob ha pasado de fina a extra-gruesa para acabar siendo como de papel lija (David Bowie dijo que la voz de Bob es “arena y pegamento”).

¿Por qué suena así su voz?
“La parte superior del rango de tono de Dylan se ha reducido, por lo que no puede acceder a ciertos tonos. Cuando él está tratando de subir el tono con ciertas palabras y frases, la voz se vuelve áspera. En general el tono que utiliza es más bajo.”
La explicación fisiológica es que las cuerdas vocales son básicamente músculos debajo de capas de colágeno y una sustancia acuosa llamada ácido hialurónico.

“A medida que se envejece, se pierde masa muscular. La capa comienza a perder colágeno y ácido hialurónico, así que las cuerdas vocales se “caen”, al igual que lo hace la piel. 
Produces una voz al tener las cuerdas vocales en contacto entre sí y soplando aire, así que si las cuerdas vocales no pueden ponerse en contacto entre sí, entonces ya no podrás producir un sonido tan fuerte.”  De ahí la delgadez sofocada de la voz actual de Dylan.

¿Cómo podría tener su voz como al principio?
Como muchos de sus compañeros de los 60s, Dylan era fumador, y los cigarrillos pueden causar cambios estructurales significativos en las cuerdas vocales, poniéndolas “gordas e hinchadas”, lo que se traduce en “sonido gruñón”. El desgaste vocal y desgarro de un músico que hace 30 años se embarcó en un “Neverending Tour” inacabable.

“Los horarios de los músicos son bastante malos. Tocan tarde, muchos de ellos terminan de comer después de sus actuaciones y se van directamente a la cama a la 1 o 2 de la mañana, por lo que se van a dormir con el estómago lleno. Y eso es una mina para el reflujo de los ácidos, que puede causar inflamación en la región de la garganta y laringe. Del mismo modo, la falta de sueño no le da a las cuerdas vocales de un cantante la oportunidad de recuperarse.”
Los lugares de concierto secos y polvorientos son una causa de deterioro a largo plazo de las cuerdas vocales. “La superficie que recubre las cuerdas vocales termina teniendo pequeñas mellas, por lo que no puede vibrar como debería.”

¿Su daño vocal es reparable?
Las cuerdas vocales dañadas no son un “trastorno médico”, lo que significa que todavía tienen la capacidad de “conseguir lo que lograban antes.” 

“Los músculos de contracción rápida en las cuerdas vocales no son como otros músculos. Una solución común es trabajar para construir el flujo de aire con ejercicios y modificaciones del comportamiento. 
Más allá de eso, hay medidas quirúrgicas disponibles que son comparables a los tratamientos con colágeno antiarrugas de ablandamiento”.
“Se pueden inyectar materiales que esencialmente le darán a las cuerdas vocales más cuerpo. Eso le puede dar un mejor contacto entre ellas y mejor volumen. Si le das a las cuerdas más volumen, puede aumentar tu rango de tono.”

La voz de Bob Dylan a través de los años.

 

Fuentes de referencia: 
Francisco Treviño Elizondo / Dr Milan Amin (Director del Centro de la Voz de New York)